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El vedrinismo?

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El Vedrinismo

VEDRINISMO. Tendencia literaria responsable de la introducción del verso libre a la poesía dominica-na. El Vedrinismo no debe considerarse como un movimiento literario en sí, ya que los vedrinistas no ela-boraron ni desarrollaron un plan de trabajo definido como lo hicieron los demás movimientos ante-riores y posteriores a éste. Vigil Díaz, su creador, se limitó a la búsqueda de una transformación formal en la poesía mediante la utilización del verso libre, olvidándose de que casi todo lo que se escribía en la Re-pública Dominicana en aquel momento estaba íntimamente ligado al modo de pensar europeo. La esta-día de Vigil Díaz en Francia lo puso en contacto con escritores vanguardistas que abogaban por el rom-pimien-to total de las formas poéticas europeas vigentes, de quienes absorbió los modelos poéticos que posteriormente introdujo en la literatura dominicana.

Así lo expone en la introducción a su libro Galeras de Pafos: "Yo he tendido, por supervisión instinti-va, a realizar la ambición de que habla Baudelaire a Arsenio Houssage: a la ambición de soñar con una prosa poética, musical, sin ritmo ni rima, bastante flexible y bastante trunca para adaptarse a los movi-mientos líricos del alma, a las ondulaciones del sueño y a los sobresaltos de la conciencia."

El origen de la palabra Vedrinismo, según Manuel Rueda, es como sigue: En 1912 ocurrió la muerte del aviador francés Jules Vedrin, cuyas hazañas aéreas conocidas como Looping the loop, más un vuelo realizado por éste entre París y Madrid, le habían dado fama en su Francia natal. Vigil Díaz, supo-niendo que su recién estrenado modo de escribir poesía tenía semejanza con los actos acrobáticos de Vedrin, no vaciló en bautizar su nuevo estilo con el apellido de dicho artis-ta, de donde se deriva la palabra Vedrinismo. Pero esa explicación no fue lo suficientemente convincente como para lograr que su proyecto ganara adeptos. En consecuencia, él mismo tuvo que asumir el rol de dirigente, miembro único y simpatizante del Vedrinismo.

Con eso Vigil Díaz no estaba saliéndose de la práctica común de la Europa de aquellos días, donde era prácticamente imposible encontrar movimientos vanguardistas cuyos nombres tuvieran explicacio-nes lógicas y convincentes capaces de trascender las aspiraciones personales de sus creadores. Los ideólogos de los ismos siempre encontraron cómo justificar sus ingeniosas y audaces pirotecnias formales y verbales. Ni los cubistas (Francia, 1906), transformadores de la plástica y de la literatura por un largo período; ni los futuristas (Italia, 1909), con los revolucionarios y, ocasionalmente, crueles planteamientos de Marinetti; tampoco los expresionistas (Alemania, 1910), que trataron de llegar alcanzar la más profunda esencia humana por medio de casi todas las manifestaciones artísticas; ni mucho menos los dadaístas (Suiza, 1916), encabezados por Tristán Tzara y quien con sobrada solemnidad decía que Dadá no tenía ningún significado, pudie-ron dar explicaciones verosímiles sobre los nombres de sus movimientos.

Algunos de los movimientos vanguardistas lograron proyectarse fuera de sus entornos geográficos; otros, generalmente los más localistas, quedaron sólo como patrimonios nacionales, y los más egocén-tricos apenas sirvieron para satisfacer el ego de sus propulsores. A este último grupo pertenece el Vedrinismo. El siguiente juicio de Vigil Díaz así lo confirma: "Siempre me he empeñado en no perder el pensamiento y la palabra que me da con lealtad y exactitud la medida de mi sen-sibilidad, mi música íntima, la conservación intacta de mi yo..." Vigil Díaz no elaboró ningún tipo de proclama ni de manifiesto ni tampoco propuso un programa de grandes aspiraciones, como era propio de los vanguardistas. El planteamiento estético o lo que podría considerarse como tal está condensado en los siete párra-fos que componen el prólogo de Galeras de Pafos.

La importancia de Vigil Díaz en la literatura dominicana está patentizada por el hecho incuestionable de haber introducido el verso libre en la misma, como lo confirma la publicación del poema "Arabesco", el 10 de noviembre de l9l7, en el número 2 de la revista La primada de América, cuyo texto es el siguiente.

Yo no deseo glorias ni riquezas: sólo anhelo perpetuarme en un poema rojo como tus labios, blanco como tus manos Yo no deseo glorias ni riquezas: sólo anhelo perpetuarme en un poema sereno como tu frente, sedoso como tu pelo, ebúrneo como tu garganta heroico como tus senos. Yo no deseo glorias ni riquezas: sólo anhelo perpetuarme en un poema breve como tus pies, ephante y rítmico como tus ansias: un poema que tenga: el alma de Jesús de Nerón de Nietsche de San Francisco de Asís de Santa Teresa de Jesús. de Lucrecia Cleopatra y Salomé...

La fecha de introducción del verso libre en la República Dominicana ha sido objeto de mucha discu-sión entre críticos e investigadores dominicanos. Carlos Fe-derico Pérez en Evolución poética dominica-na afirma que las primeras manifestaciones del verso libre en el país datan de l909, fecha en que Ricar-do Pérez Alfonseca publicó el poemario Mármoles y lirios. Por otra parte, Diógenes Céspedes, en Len-guaje en Santo Domingo en el siglo XX, otorga dicho mérito a Ricardo Vicente Sánchez Lustrino, por la publicación de "Pro-Psiquis", en l9l2. El propio Vigil Díaz publicó, antes de la aparición de "Arabesco", en l9l7, poemas versolibristas. No obstante, he tomado el l0 de noviembre de l9l7 como fecha oficial de la aparición del versolibrismo en la República Dominicana debido a que Vigil Díaz, a diferencia de Pérez Alfonseca y Sánchez Lustrino, estaba consciente de que estaba trabajando un sistema de medida y de organización del verso que se apartaba de la poesía tradicional dominicana de entonces. El Vedrinismo no logró despertar ma-yor interés en otros poetas de la época. El único seguidor de Vigil Díaz fue Zacarí-as Espinal.

Postulados del Vedrinismo

Yo he tendido, por supervisión instintiva, realizar la ambición de que habla el divino poeta Baudelaire a Arsenio Haussaye: a la ambición de soñar con una prosa poética, musical, sin ritmo ni rima, bastante flexible y bastante trunca para adap-tarse a los movimientos líricos del alma, a las ondulaciones del sueño y a los so-bresaltos de la conciencia.

Peter Altemberg aconseja: "ante todo, escúchate a ti mismo, da oídos en ti, a tu propia voz; no tengas vergüenza de ti mismo; no te dejes asustar por tus sonidos, aunque sean desacostumbrados, con tal que sean tuyos: ten valor para tus desnudeces; pinta a un hombre en una frase; un suceso del alma en una página; y un paisaje en una palabra."

Siempre me he empeñado en no perder el pensamiento y la palabra que me da con lealtad y exactitud la medida de mi sensibilidad, mi música íntima, la conser-vación intacta de mi yo: y por lo demás y los demás, que derrame su veneno el crótalo y su baba el caracol.

Por lo que toca a la estética del futuro, ésta será amétrica, astrigente y wagneriana, por no decir que será divina armonía del desorden.

Es pertinente advertir que mis poemas, aquellos que adoro de hinojos, venidos de profundidades misteriosas, los más complicados, los que piden la camisa de fuerza, y que conservo inéditos, para deleirlos más tarde en azul, a través de mis flautas de París, unos fueron escritos en Francia; otros, los más, hace dos lustros sin influencias ni calcomatismos.

¿Galeras de Pafos?... Afroditas, Melitas, Lesbias, Hetairas y Pallakas. Yncubos y Subsubos.

Sadismos y Masoquismos. Sátiros y Bacantes coronados de pámpanos. Eurítmicos efebos deshojando rosas. Lechos de sándalo y marfil. Simiente. Palo-mas blancas y vasos de perfumes. Tiríbulos y crepitantes y embriagadoras sandácaras. Cráteras de Hidromiel. Liras y flautas. Anforas de vino color sangre y de topacio. Esclavos, remos de plata, y velámenes resumando púrpura sobre las on-das azules y espumosas del ponto que arrulla y refresca la isla maldita de Chipre. Pues nada de esto; el título de este libro, nada tiene que ver con el alma de este libro, que es casi inofensiva, transparente y sencilla como una campiña; es sim-plemente el cumplimiento de un canon parnasiano: todo título debe ser bello, poco importa que no diga nada.

Extraído de http://www.escritoresdominicanos.com/ensayo8.html

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